La verdad es que el viaje en autobús fue de lo más placentero. Tras terminar la película a un volumen infernal y ver que el conductor no era ningún kamikace nos quedamos fritos hasta la mañana siguiente. Como bien nos habían avisado, poner el pie en Puerto Maldonado es una sensación religiosa si vienes de Cusco. Un sopapo de calor tropical te recibe con la palma de la mano bien abierta y eso que eran poco más de las 7 de la mañana. Un motocarro nos acercó al centro, donde desyunamos a la espera de que abrieran las oficinas de Corto Maltés donde habíamos quedado a las 9 de la mañana.

En la oficinas de Corto Maltes conocimos a Alexi, el que iba a ser nuestro guía durante tres días. Un tipo joven de tez morena y con una sonrisa burlona. Mientras hacíamos tiempo a que llegara el bote que nos llevaría hasta las cabañas Alexi nos dio una vuelta por la pequeña ciudad y nos habló sobre la vida en la región, sus problemas con la minería ilegal, las crecidas del rio y como curiosamente tenían una torre del reloj de arquitectura japonesa en medio de la plaza del pueblo. Tras un delicioso jugo de pocoazú cogimos el bote y remontamos el rio Madre de Dios (afluente del Amazonas) hasta las cabañas donde pasaríamos los siguientes 3 días.

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Nuestro pequeño paraiso

La primera actividad fue un paseo por la selva donde Alexi nos explicó con pelos y señales, cada rama, cada arbol, cada arbusto, cada pequeño animal con el que nos íbamos cruzando. Vimos hormigas bala (porque su picadura duela como un tiro), hormigas taranganas, palmeras de hierro, palmeras andantes,… Me provoca una profunda admiración y envidia a partes iguales la gente que conoce su tierra como la palma de su mano, que es capaz de andar fuera de la civilización con la confianza de conocer cada detalle de la naturaleza, yo iba embobado atendiendo a sus explicaciones. La caminata terminaba con la prueba de fuego, debía abrir una castaña a machetazos, Alexi aseguraba que pocos lo lograban, no sé si por picarme o por rigor a la verdad, el caso es que conseguí abrirlo. Ojo, las castañas de aquí están dentro de una especie de coco, más duro que una piedra.

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Hormigas que mejor no tocar
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Tarzan abriendo la castaña a machetazos, ¡lo logré!
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Medidas de seguridad de la selva para evitar un castañazo

Un poquito de relax tras la caminata y una suculenta cena antes de montarnos en el bote ya bien entrada la noche a la busca de caimanes blancos que durante la noche salen en las orillas de rio. Laura y yo alucinábamos como con un foco Alexi era capaz de encontrar los caimanes con el bote en marcha, no lográbamos entenderlo. Más tarde nos explico el truco, al golpe de luz del foco les brilan los ojos y así es capaz  de reconocerlos a pesar de que están bien camuflados entre la maleza de la orilla del rio.

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El gran caimán blanco

Después de hacer el Indiana Jones un rato, cenamos y nos retiramos a la cabaña que la verdad es que es una cucada. Cobijados bajo la mosquitera nos quedamos profundamente dormidos

Poco antes de amanecer los gritos de nuestros vecinos los Guacamayos nos despertaron, hoy tocaba de nuevo madrugar para visitar el Lago Sandoval. Un desayuno rápido y consistente fueron suficientes para coger energía para la caminata.

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Nuestro despertador particular

En la visita al lago conocimos a un par de Limeñas encantadoras, Nico y Cristine, con las que hicimos muy buenas migas y con las que disfrutamos un montón en nuestra estancia en Puerto Maldonado. Juntos los 5, Nico, Cristine, Alexi, Laura y yo cogimos un bote para llegar al acceso al camino que lleva al Lago Sandoval. Ya con los pies en la tierra, un par de kilómetros nos separaban del embarcadero del lago. El camino no era largo, el problema era que con las tormentas que caen por la zona estaba absolutamente anegado por el barro. Armados con unas indispensables catiuscas fuimos andando como pudimos entre el barro hasta el embarcadero.

Ya en el bote fuimos recorriendo el lago, que reflejaba en sus aguas la inmensa maleza que lo rodea. Alexi con sus 6 sentidos a alerta nos iba explicando cada cosa que se movia: tortugas, nutrias, garzas y un caiman negro fueron presas de nuestros ojos. Es impresionante oir el estruendo de las nutrias cuando ven invadido su terreno, es su grito de “ni un paso más”. A esas horas el sol pegaba con bastante fuerza y agradecimos inmensamente atracar en un rincón del lago a tomarnos un jugo en una especie de caseta.

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Los colores del lago Sandoval
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A ver quién encuentra al caimán.
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La paz del lago Sandoval


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El embarcadero del Lago Sandoval

De vuelta a tierra firme nos quedaba una buena caminata de vuelta, una vez más eran solo 2km de camino pero caminarlos por barro es absolutamente agotador. Ya a pocos metros de llegar una tremenda txaparrada se nos vino encima y para colmo el bote que nos había traido había sido arrollado por otro y tuvimos que esperar a un nuevo bote para que nos llevaran al siguiente punto, la isla de los monos. En esta isla, como puede uno imaginarse está llena de monos, y según nos contaba Alexi, hambrientos ya que con las últimas llovidas la isla estaría anegada y eso les dificulta conseguir alimento. Estos monos eran de los cabrones, de los que si te despistas te roban hasta la cartera. Tras echar buenas risas y ser pasto de millones de mosquitos, ahora si poníamos rumbo a nuestra cabaña.

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Los monos hambrientos
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Laura cruzando la isla de los monos.

La tarde era para disfrutar de la vida contemplativa y de la piscina, al gusto. Así que eso fue lo que hicimos, y entre una cosa y otra nos dimos un masaje de esos que te dejan como nuevo. Poco antes de la cena tocaba nueva actividad, ir en busca de tarantulas por el jardin del recinto. Una vez más Alexi nos explicaba todos los detalles de esta especie, sus hábitos, alimentación, peligros y precauciones. La verdad es que sus palabras nos tranquilizaron, pero saber que esos bichos peludos del tamaño de la palma de mi mano campaban libremente a escasos metros de la cabaña da un pelin de coraje.

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Una de nuestra amables vecinas

Una vez más, con la cabeza llena de historietas nos retiramos a nuestra cabaña donde una pequeña rana había decidido hacernos compañía dentro de la cabaña. Tras el primer susto le cogimos hasta cariño.

De nuevo tocaba madrugar, la vida en la selva la marcan los animales y no tu. A las 6.30 había que estar en un observatorio listos para observar un acontecimiento de la naturaleza relacionada con los loros, por lo que había dianas a las 5AM. Resulta que estos animales, los loros, para regular su ph comen arcilla, así de curioso y así de sencillo. La colpa es una pared de arcilla donde los loros a primera hora de la mañana bajan de los árboles para pegarse un buen desayuno de all bran de arcilla. La verdad es que te tiras 15 min viendo una pared pensando que hoy no vas a ver nada, pero el reloj biológico es asombroso. A la hora prevista, primero unos poquitos valientes y luego una autentica manada de ellos se enganchan en la pared y comienzan a papear arcilla. El silencio de la selva se convierte en un estruendo increíble de loros emitiendo todo tipo de sonidos. Tras verles desayunar a ellos, nos tocaba desayunar a nosotros, así que vuelta a la cabaña a desayunar y prepararnos para la siguiente actividad, la chacra.

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Los loros comiendo en la colpa

Chacra es como allí se llama a las piezas. Es decir un área más o menos grande dedicada al cultivo. La diferencia es que allí en vez de plantar grandes extensiones de cereal, se plantan árboles frutales sobre todo. Alexi nos contaba como la chacras de esa orilla del rio no eran rentables ya que no existía carretera para llegar a Puerto Maldonado y transportar en bote la matería prima hasta el mercado no era muy rentable. Así que básicamente en esa margen del rio usaban las chacras para autoconsumo y venta esporádica. Una vez más Alexi nos fue explicando cada fruto, cada cosa comestible que nos encontrábamos por el camino. Masticamos caña de azucar, comimos granos de cacao en estado puro (absolutamente nada que ver con el chocolate). Comimos un montón de frutas y frutos de los que jamás había oido hablar, una bonita experiencia sin duda.

Tras el paseo por la chacra tocaba llenar el buche, pero con fundamento. Una deliciosa comida peruana nos esperaba en la mesa. Tras rendir cuentas con los manjares de la selva tuvimos un rato de descanso antes de la última actividad, visitar a una familia autóctona.

Descansados y con ganas de más, cogimos el bote para subir rio arriba hasta la casa de la familia del pequeño Calé. Calé vivía con sus padres en una chacra donde todo, absolutamente todo estaba hecho con sus manos. Viven en y por la selva. Nada más llegar nos marcaron la cara con una pintura naranja sacada de un fruto para darnos la bienvenida. Alexi nos contaba que el padre de Calé había vivido en una comunidad no contactada y que tras una disputa termino echado del grupo con un flechazo en la rodilla. Pasamos la tarde viendo cómo hacían fuego, intentándolo hacer nosotros (con resultados pésimos), viendo cómo se fabricaban sus telas…, viviendo el día a día de una familia que vive al margen de la civilización. El punto álgido llegó cuando nos pusimos a hacer prácticas con arco, toda una experiencia, donde Laura de los bosques fue la única en acertar en la diana.

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El padre de Calé, hilando.
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El pequeño gran Calé, con su amigo
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El fiera de Calé haciendo fuego
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Laura de los bosques en acción

Tras un más que agradable rato nos despedimos de Calé y su familia y nos recogimos en nuestra cabaña, con nuestra amiga la rana a disfrutar de la última noche en la selva.

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Laura en plan zen

7 Comments

  • jesus
    Posted 19/09/2016

    buenas, en octubre viajamos a Peru y nos gustaria hacer un treking similar al vuestro por Puerto Maldonado, tienes datos de contacto de la agencia o del guia? muchas gracias por el articulo!!!

  • rosario
    Posted 14/11/2016

    hola voy a viajar con unas amigas a peru en diciembre, y nos gustaria poder hacer algo asi, si podes brindarnos contactos de alguna agencia o el guia
    muchas gracias

    • Aitor Audicana
      Posted 30/11/2016

      Buenas Rosario, perdona por la demora… espero estar aún a tiempo de ayudarte. Se nos habían traspapelado algunos comentarios. Nosotros la estancia en Puerto Maldonado lo hicimos con esta agencia local: http://cortomaltes-amazonia.com y la verdad es que fue todo perfecto. El lugar es increible, con todas las comodidades pero en medio de la selva a las orillas del rio Madre de Dios.

  • Joaquim
    Posted 15/11/2016

    Hola! El artículo está genial, me ha gustado mucho, enhorabuena! yo estoy igual pero en diciembre, nos podrías dar el contacto y/o precio estimado? Te lo agradecería muchísimo!

    • Aitor Audicana
      Posted 30/11/2016

      Buenas Joaquin, perdona por la demora… espero estar aún a tiempo de ayudarte. Se nos habían traspapelado algunos comentarios. Nosotros la estancia en Puerto Maldonado lo hicimos con esta agencia local: http://cortomaltes-amazonia.com y la verdad es que fue todo perfecto. El lugar es increible, con todas las comodidades pero en medio de la selva a las orillas del rio Madre de Dios.

  • florencia
    Posted 20/11/2016

    hola en enero viajo a cusco y despues quiero ir a puerto maldonado, tenras el contacto de ese guia y que precio pagaste?

    • Aitor Audicana
      Posted 30/11/2016

      Buenas Florencia, perdona por la demora… espero estar aún a tiempo de ayudarte. Se nos habían traspapelado algunos comentarios. Nosotros la estancia en Puerto Maldonado lo hicimos con esta agencia local: http://cortomaltes-amazonia.com y la verdad es que fue todo perfecto. El lugar es increible, con todas las comodidades pero en medio de la selva a las orillas del rio Madre de Dios.

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