Egipto es probablemente uno de esos destinos que a todo el mundo se le ha pasado por la cabeza alguna vez en la vida. En efecto en nuestro caso no iba a ser menos, es un destino que siempre ha estado en las quinielas pero por una cosa o por otra nuca acababa llegando a ser el destino definitivo. Así que una vez más El Club de la Aventura de los chicos de www.atomarpormundo.com vinieron al rescate y montaron una de sus expediciones a Egipto para la Semana Santa del 2018. Pues blanco y en botella, esta era el momento y el viaje para conocer la tierra de los faraones.

Este viaje iba a tener unas cuantas cosas peculiares, lo primero de todo volver a viajar en grupo con El Club de la aventura. No somos muy dados a los viajes en grupo, pero la realidad es que viajar con ellos no es viajar en grupo, es viajar en familia. Los viajes toman una dinámica que es difícil explicar sin vivirlos. Esta vez, a diferencia del viaje a Cuba Laura también sería parte de la expedición. Pero aquí no termina todo ya que mi padre también se uniría a esta aventura. Apasionado de todo lo que suena a faraones, es un viaje que antes o después tenía que hacer, así que todos los ingredientes estaban en la olla para un viaje especial.

Aprovechando la logística de los vuelos mi padre y yo volaríamos un día antes para ir tomando contacto con este país y visitar algunas cosillas que se quedaban fuera del programa. Así que sin comerlo ni beberlo, tras varios meses esperando el momento allí estábamos mi padre y yo a las 6 de la mañana de un viernes cogiendo velocidad en la pista de despegue rumbo a un viaje faraónico. Tras la correspondiente escala, el transfer, la visa, el cambio y todos los trámites pertinentes llegamos al hotel donde nos alojaríamos esa noche, con vistas al Nilo y muy cerca de la plaza Tahir, conocida por ser el punto caliente de las revueltas que agitaron El Cairo hace unos años.

El día había sido largo y nos habíamos levantado a las 3.30 de la mañana, por lo que tampoco nos quedaban muchas más energías que pasear y saborear de esa primera toma de contacto con un país. Esas primeras horas en las que todo te resulta extraño y tienes que pellizcarte para saber que están ahí, disfrutando de nuevo de viajar. Cruzamos el puente que separa la zona de Gerzira donde se encontraba el hotel y la plaza Tahir. Este puente es un puente lleno de vida, decenas de personas se arremolinaban en las barandillas charlando, haciéndose fotos e incluso vimos a unos novios recién casados buscando hueco para hacerse la foto. A pesar de ser una zona más o menos civilizada del El Cairo se apreciaba el caos de muchas ciudades de oriente donde la vida funciona a golpe de claxón y la ley del más fuerte es la que rige el día a día. Así que nos dejamos llevar por el instinto y nos perdimos por las calles en busca de un poco de comida para el día siguiente que nos iríamos de excursión e intentar gestionar una tarjeta SIM local para poder estar en contacto con el resto del mundo. Casi sin darnos cuenta estábamos saboreando un poco de gastronomía egipcia con un buen Sawharma antes de plegarnos en el hotel, el día había sido largo.

vistas nilo el cairo
Nuestras primeras vistas de El Nilo

Día 1

Hoy arrancaríamos temprano para visitar el complejo de Saqqara y Dashur donde se encuentran unas pirámides muy especiales y a la sombra de las grandes pirámides de Guiza. El día anterior ya habíamos acordado con Mito, quien sería nuestro guía el resto del viaje, los términos de la excursión. Y allí estaba puntual a las 8 de la mañana nos reunimos con Mito para partir rumbo a Dashur, nuestra primera parada a unos 50 min de El Cairo.

Durante el camino comenzamos a charlar con Mito que nos iba poniendo al corriente de lo que íbamos a visitar. En Dashur se encuentra la pirámide roja. La pirámide roja es la primera pirámide real de la historia, que no es moco de pavo, y remarco lo de real ya que anteriormente a esta pirámide huno dos intentos más que no pueden considerarse pirámides como tal: La pirámide escalonada de Saqqara y la pirámide truncada también en Dashur. He de reconocer que la primera vez que ves una pirámide delante tuyo es algo que no se olvida. Aún no habíamos visitado las pirámides de Guiza, por lo que la pirámide roja fue la primera pirámide que contemplaron nuestros ojos, y sin duda impresiona. Esta pirámide tiene de particular su interior. Mito nos decía que es la más bonita de ver por dentro, ya que la de Keops dentro no tiene nada de nada. Así que siguiendo los sabios consejos de Mito entramos al corazón de la pirámide roja, no sin antes untar un poco a los que custodian la entrada para que nos dejen hacer fotos.

La bajada al interior de esta pirámide, creo que es más difícil de olvidad que la imagen de la misma pirámide, redios. Un interminable tunel de no más de un metro de alto descendía incesablemente hasta los 60 mts de profundidad. Os juro que las agujetas de esa bajada me duraron un par de días. Aunque es cierto que merece la pena. No había pasado ni 24 horas de nuestra llegada a El Cairo y ya estábamos en las entrañas de la primera pirámide real del mundo, ver para creer. No solo eso, si no que esta zona no es muy frecuentada por los turistas que se agolpan en las archiconocidas pirámides de Guiza por lo que sentirte la única persona dentro de la pirámide lo hace si cabe más interesante.

piramide roja dashur
La primera pirámide que veían nuestros ojos, la pirámide roja de Dashur.
interior piramide roja dashur
Mi padre de camino a las entrañas de la pirámide roja de Dashur.

Tras recorrer la pirámide por dentro nos volvimos a reunir con Mito para ir a la segunda parada del día también en Dashur, la pirámide truncada. Y tanto que truncada, se podría resumir en una pirámide trocha que llama muchisimo la atención. El porqué de todo este despropósito nos lo explicó Mito, y no es más que un error de cálculo. Esta pirámide comenzaron a construirla con un ángulo determinado, pero a mitad de la pirámide se dieron cuenta que si seguían con esa inclinación la pirámide sería demasiado alta y puntiaguda y colapsaría. Así que a mitad de la obra cambiaron el ángulo de construcción y el resultado fue este, una pirámide trocha o truncada que es como la suelen llamar. Digamos que fue el experimento previo antes de construir la primera pirámide real, la pirámide roja.

Es increible la sensación de pasearse alrededor de una pirámide absolutamente solo. Podíamos mirar al horizonte y no ver nada más que desierto. La verdad es que yo no conocía la existencia de estas pirámides, fue mi padre quien me habló de ellas y en buena hora, porque es una visita más que recomendable.

piramide truncada dashur
La pirámide truncada de Dashur sin duda es una curiosidad digna de visitar.
piramide truncada dashur
La única pirámide que conserva casi en su totalidad el recubrimiento original.
piramide roja dashur
Nadie en kilómetros a la redonda, un lujazo.

Primera visita vista para sentencia, de nuevo en el coche pusimos rumbo a la siguiente parada, el complejo de Saqqara donde se encuentra la pirámide escalonada de Saqqara. Esta pirámide es conocida por ser el primer intento de la historia de hacer una pirámide. Allí y de la mano de Mito pudimos visitar un pequeño museo donde sin duda lo que más me impresionó fue ver una momia, pero desembalasamada. Pudimos observar como se conserva la piel de un ser humano con miles de años de antigüedad. El complejo de Saqquara tiene varios recovecos que Mito nos descubrió puesto que es una zona donde se encuentran muchas tumbas, no solo de faraones si no de gente influyente de la época con grabados que relatan el día a día de la vida de una familia de la época. Se encuentra también la primera construcción con columnas de la historia tras una puerta que parece sacada de una peli de Star Wars en las escenas del desierto. La realidad es que la pirámide escalonada de Saqqara merece la visita por lo que significa porque la pobre está un poco maltratada y no es tan espectacular como la pirámide roja y la truncada.

piramide escalonada de saqqara
La pirámide escalonada de Saqquara. El primer intento de construir una pirámide de la historia.
saqqara
Parte de la muralla del complejo de Saqqara, parece una construcción moderna pero data de la misma época.

Se acercaba la hora de comer y pusimos rumbo ya hacia El Cairo donde haríamos cheking en el hotel donde esta noche ya nos juntaríamos con el resto de grupo. Allí arreglamos con el hotel un taxi para dedicar la tarde a pasearnos por El Cairo y sobre todo para terminar el día paseando por el inmenso mercado de Jan El-Jalili donde por fin pudimos coger el pulso a la ciudad y dejarnos llevar por las corrientes de gente que circulaban como una arteria en perfecto funcionamiento calle arriba y calle abajo.

Sin duda el día había sido agotador, así que a la hora acordada con el taxista nos juntamos con el para que nos dejara de vuelta en el hotel donde nos metimos a nuestras respectivas habitaciones con un sueño ligero ya que de madrugada llegaría el resto del grupo y arrancaría oficialmente la expedición.

atardecer en guiza
De camino al mercado no pudimos evitar parar fugazmente a ver atardecer en las pirámides de Guiza.
jan el jalili el cairo
El trasiego de los mercados, mi debilidad.
jan el jalili el cairo
No cruzarse con ningún turista, otro regalo de viajar a Egipto en esta época.

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