En julio de 2017 recorrimos Cuba de punta a punta en nueve días: tres en La Habana, dos en Viñales, uno en Trinidad, uno en Santa Clara y dos en Varadero. No fuimos por libre —lo hicimos con un grupo de desconocidos que acabó siendo familia— y eso condiciona todo lo que vas a leer aquí. Esta no es una guía escrita desde un despacho: es la ruta que hicimos, en el orden que la hicimos, con lo que nos gustó y lo que no.
Si buscas qué ver en Cuba sin perder tres semanas de tu vida, esta ruta funciona. Te cuento cada parada, cuánto tiempo le dimos, qué merece la pena de verdad y qué te puedes saltar sin remordimientos.
Qué ver en Cuba: la ruta en 9 días de un vistazo
| 📍 Destino | 🌙 Noches | 🛏️ Dónde dormimos | ⭐ Imprescindibilidad |
|---|---|---|---|
| La Habana | 3 | Hostal en La Habana Vieja | ■■■ |
| Viñales | 2 | Casas particulares | ■■■ |
| Cienfuegos | 0 (parada) | — | ■ |
| Trinidad | 1 | Casa particular (Teresa) | ■■■ |
| Santa Clara | 1 | Casas particulares | ■■ |
| Varadero | 2 | Hotel todo incluido | ■■ |
⚠️ AVISO IMPORTANTE SOBRE PRECIOS — Los precios que aparecen en esta crónica están en CUC, el peso convertible cubano. Esa moneda ya no existe: Cuba unificó su sistema monetario y el CUC dejó de circular. Los dejo tal cual los pagamos porque forman parte del relato, pero no los uses para calcular tu presupuesto. Consulta el cambio y los precios actuales antes de viajar.
La Habana (3 días): la ciudad que se cae a pedazos y te enamora
👣 La Habana Vieja, Centro Habana, Regla | ⌚️ 3 días completos | 💶 Casi todo a pie | 🕒 El Malecón, al atardecer
Aterrizamos de noche en el José Martí, con las calles inundadas por la tromba que había caído horas antes. El primer paseo, con noche cerrada y una Habana destartalada, es algo que no se olvida. Esa sensación de estar todavía fuera de lugar, de sentirte extraño, pero con la emoción de que el viaje ya ha empezado.

La Habana Vieja y el Malecón
El plan del primer día completo se resumía en una frase: deambular por La Habana e intentar saborearla con todos sus matices. Y funciona. La Habana Vieja se recorre a pie, sin prisa, dejándote llevar por las calles, las charlas, los coches antiguos.
Si vas por tu cuenta y quieres una primera capa de contexto antes de perderte solo, un free tour por Centro Habana te sitúa en un par de horas; y si te tienta el cliché de los coches americanos, el paseo privado en coche clásico descapotable es de esos clichés que se disfrutan sin vergüenza.
Si solo puedes elegir un momento del día, elige el atardecer. Los últimos rayos de sol sentados en el mítico Malecón, viendo cómo los pescadores pelean con anzuelos y cañas mientras coches de todos los colores te rozan la espalda. El final perfecto para un primer día en La Habana.


Regla: el ferry más auténtico de Cuba
Regla es un municipio de La Habana con más de tres siglos de existencia. Su nombre aborigen es Guaicanamar, que significa “frente al mar”, y su origen está ligado a la Virgen de Nuestra Señora de Regla —Yemayá en la religión yoruba— que da nombre al territorio y a su famoso santuario.
Se llega cogiendo un ferry muy auténtico en el Emboque de Luz, en La Habana Vieja. Y para vivir la experiencia completa del transporte cubano, nosotros volvimos en un autobús de línea. Es una visita rápida, y te seré sincero: lo más interesante no es Regla, es el viaje. El ferry a la ida y la vuelta en un bus a ritmo cubano, donde Kiss FM se sustituye por Salsa FM y donde el aire acondicionado es, por descontado, ciencia ficción.


Callejón de Hamel: lo más afrocubano de La Habana
El Callejón de Hamel es difícil de describir con palabras. Una descripción muy generalista sería “una especie de centro sociocultural afrocubano”, pero se queda corta. Está escondido en una calle anodina del barrio de Cayo Hueco y nada hace presagiar lo que te vas a encontrar en cuanto cruzas la verja.
Un universo de color, formas y poemas te abruma desde cada esquina. No hay un solo hueco sin algún tipo de expresión artística: las antípodas del minimalismo. Digamos que es un barroco centrifugado con millones de colores y formas.



Detrás del proyecto está Salvador González Escalona, escultor y muralista cubano que transformó esta pequeña callejuela para plasmar y difundir los orígenes africanos de la identidad cubana. Nosotros pudimos jugar y reír allí dentro con un grupo de chavales —un intercambio cultural cubano-andaluz bien interesante— y saborear los ritmos de la danza afrocubana.
📚 NOTA — La santería cubana — Eddy, nuestro guía, nos habló largo y tendido de la santería: una práctica religiosa que mezcla elementos de la cultura española (católica) y africana (yoruba). Se formó gradualmente cuando los esclavos africanos procedentes de Nigeria y otros países de África occidental, practicantes de la religión yoruba, fueron identificando sus deidades (los orishas) con los santos del catolicismo, religión oficial en Cuba. Entender esto cambia por completo cómo ves el Callejón de Hamel.


El Floridita: turístico, pero ve
Voy a ser honesto: El Floridita es un poco guiri. Pero merece la visita. Cuentan las malas lenguas que Hemingway se pasaba las tardes bebiendo daiquiris como una esponja, y de ahí viene la fama de esa bebida en este bar. Nos pedimos una ronda y nos sentamos a disfrutar del espectáculo de música cubana.
Hubo un momento casi mágico en el que Eva, la cantante, se dio cuenta de que Mila estaba absolutamente emocionada escuchándola. Se acercó. Lo que pasó entre ellas dos solo lo saben ellas, pero se me sigue poniendo la piel de gallina al recordarlo.
Si vas al Floridita, pregunta por ella. Su voz te atrapa.
Las plazas de internet y “el paquete”: entender Cuba en dos escenas
Callejeando apareces en una plaza donde todo el mundo está absolutamente consumido en su mundo digital, móvil en mano, sin prestar atención a quien está sentado a escasos centímetros. Choca al verlo. Y tiene una explicación bien lógica.

En Cuba el acceso a la información es un bien que se intenta controlar a todos los niveles. Existe una sola cadena y un solo periódico oficial, pero en el siglo XXI tener a la gente sin acceso a internet habría supuesto un foco de conflicto asegurado. Así que el Gobierno tiene habilitadas unas pocas plazas con acceso a internet, y la conexión es estatal: te conectas con unas tarjetas que conseguir cuesta sudor y lágrimas.
Resumiendo: hay el acceso mínimo para que la gente no se sienta demasiado censurada, pero sin excesos que faciliten el librepensamiento. El resultado son esas plazas repletas de gente absorta en la pantalla.
La segunda escena es un videoclub cubano, donde acabamos comiendo unas pizzas típicas sin comerlo ni beberlo. Videoclub es lo que aquí llamaríamos top manta, pero allí dista mucho de ser ilegal. Y aquí viene lo curioso: si la conexión a internet es irrisoria, ¿de qué se nutre el videoclub? De lo que ellos llaman “el paquete”: un compendio de material digital —ilegal pero plenamente permitido— que se distribuye semanalmente por toda la isla.


💡 TIP — La conversación que más nos aportó del viaje — Una tarde nos sentamos en corro en el patio del hostal y nuestro guía se puso en el centro a responder cualquier cosa: política, la revolución, el comunismo, las libertades. Me sorprendió gratamente que no existiera un “discurso oficial” del que nadie se saliera. Eddy es un cubano que jamás ha salido de la isla, pero tiene a sus padres en Miami: sabe de buena tinta lo que hay fuera. Si viajas a Cuba, busca esa conversación. Es lo que más te vas a traer.

Viñales (2 días): tabaco, mogotes y la Cuba más rural
👣 Pinar del Río, oeste de la isla | ⌚️ 2 noches | 💶 Casas particulares | 🕒 Unas 3 horas por carretera desde La Habana
Viñales es un municipio de la provincia de Pinar del Río, al oeste de la isla, donde el tabaco y los torcedores de puros se reparten por todo el territorio. Si en La Habana ves la Cuba urbana y descascarillada, aquí ves la rural. Si no viajas en grupo organizado, la excursión de un día al valle de Viñales desde La Habana cubre lo esencial —plantación, mirador y mogotes—, aunque dormir aquí dos noches es otra cosa. Y para mí es la parada que más gana con el paso de los años en el recuerdo.
📍 PARADA DE CAMINO — No te vayas de La Habana sin pasar por la Plaza de la Revolución, con los icónicos Che Guevara y Camilo Cienfuegos presidiéndola. Es una parada rápida de foto y carretera, pero queda justo de salida hacia Viñales.
Una plantación de tabaco de verdad
A media mañana llegamos a la primera visita: una plantación de tabaco donde nos explicaron todo el proceso, desde la siembra hasta casi el encendido del puro. Un rincón en medio de la nada donde varias casetas de madera rodean un campo sembrado de tabaco.

Tras la charla sobre siembra y recogida pasamos al secadero, y de ahí a una caseta de madera azul turquesa custodiada por la bandera cubana, donde un joven pero experto torcedor de puros nos dejó con la boca abierta con su habilidad para armar los puros —o “torcer”, como lo llaman ellos.

Nos explicó que cobran en función de la categoría de puros que son capaces de elaborar, con una numeración que llega hasta 9. Él era de los que alcanzan la excelencia del puro categoría 9. Y nos contó el dato que se me quedó grabado: el valor de un puro en el mercado equivalía a su sueldo de un mes. Obviamente todas estas plantaciones trabajan para el Estado; no hay ningún tipo de manufactura privada de tabaco. Y si no llegas hasta Viñales, en La Habana puedes hacer un taller de puros cubanos y ver de cerca el mismo golpe de mano.
Era casi magia. No había un tramo intermedio: pasaba del amasijo absoluto al cilindro perfecto en un ágil golpe de mano.
Mientras el torcedor seguía contándonos detalles, las nubes decidieron soltar lo que llevaban preparando toda la mañana. Un pequeño aguacero tropical nos pilló justo al terminar la explicación, y fue un momento genial: en el cobertizo de una choza de madera, viendo cómo el agua regaba el campo de tabaco y cómo el olor a lluvia lo invadía todo. Que por cierto, por si no lo sabías, a ese olor se le llama petricor.


Comer en Viñales: el restaurante “pachamama”
Siguiente parada, llenar la panza. Una especie de chamizo al lateral de la carretera donde nos esperaba un suculento pollo con nuestros amigos los frijoles y el arroz. Visitamos la cocina y certificamos que dista mucho de ser la de MasterChef, pero le faltarán todas las estrellas Michelin del mundo y no había mejor plan para comer.
¿Y de postre? Mango. Pero ojo, no cualquier mango: solo había que levantarse de la mesa, acercarse al árbol y coger uno. ¿Quién quiere reducciones al oporto teniendo el restaurante “pachamama”?

Y para rematar, un par de lugareños con maraca y guitarra en mano nos regalaron una sobremesa de lo más interesante. Clásicos de uno y otro lado del charco, cantados con una voz que nos acarició los oídos, donde lo único mejorable habría sido tener una hamaca.
Trekking por la sierra de Viñales
El segundo día en Viñales toca patear. Sierra, un manto verde intenso y un sol de justicia. El recorrido pasa por otra plantación de tabaco —con explicaciones más o menos similares a las del día anterior, así que si ya hiciste la visita completa, no esperes novedades— y avanza giro a giro y cuesta a cuesta hasta llegar a una cueva, que con su temperatura agradable fue el comedor perfecto para devorarnos unos bocatas.
La marcha termina en un pequeño lago presidido por un amago de bar. Y a pesar de no llevar bañadores, el siguiente movimiento estaba claro: gallumbos para que os quiero y al agua patos. Conseguimos levantar un increíble castell de dos plantas. Toda una proeza.




El chancho, las pozas y las noches de salsa
La tarde del primer día en Viñales fue de las mejores del viaje entero. Un chancho que llevaba a fuego desde las nueve de la mañana nos esperaba cerca de unas pozas donde nos pegamos un buen chapuzón antes de devorárnoslo. La poza estaba un poco turbia, pero hizo salir al niño que llevamos dentro.
Sentados en medio de la pequeña cascada que nutría la poza, quienes estaban a cargo del chancho nos hicieron llegar una botella de Guayabita, un ron típico de la región. El cuerpo a remojo, un chancho a fuego lento y unos tragos de ron. El plan era insuperable.

Y luego hubo un momento insignificante que me hizo darme cuenta de mucho. Cristina tenía un desaguisado de ampollas en el pie y, tras el baño, los compeed estaban de aquella manera, así que había que cortarlos. Con Eddy delante se me ocurrió soltar: “espera que subo a pedir unas tijeras al bar”.
Eddy me miró con cara de condescendencia, incluso de pena, y me soltó: “Macho, que estás en Cuba, qué te crees…”. Me dejó tan fuera de juego que solo pude devolverle un “he dicho una tontería, ¿verdad?”. Y asintió.
Pequeños detalles, pero que te hacen aterrizar y ver que aquí las cosas van de otra manera. Que aunque viajes en la burbuja de las comodidades, a ratos eres consciente de lo que puede ser el día a día de la gente de la isla. En fin, dicen que la necesidad agudiza el ingenio: ¿qué no se puede arreglar con una lata de refresco de naranja? Cirugía de batalla y listos para atacar el chancho.




Y llega la noche. En la plaza del pueblo, junto a la iglesia, hay un bar con un patio interior donde nos contaban que todos los días del año hay espectáculo y salsa. Ahí empezó la brevísima historia de “el vasco que aprendió a bailar”. Reconozco que me generaba una vergüenza tremenda —bueno, al menos hasta el segundo mojito—, pero descubrí un mundo divertido e interesante del que no podía ni imaginar lo que se esconde tras esos pasos: el lenguaje, los tipos de salsa, las figuras.
💡 TIP — La salsa de Viñales es la buena — De todas las noches del viaje, la de Viñales fue la más auténtica. Un patio de pueblo, salsa de verdad y gente local. Más adelante te cuento la discoteca de moda de Trinidad: mucho más famosa, mucho menos interesante. Si tienes que elegir una noche de baile en Cuba, que sea esta.

Cienfuegos: la parada que puedes saltarte
De camino a Trinidad nos ofrecieron desviarnos a Cienfuegos, conocida como la Perla del Sur. Y aquí voy a ser sincero contigo, porque para eso está esta guía.
Cienfuegos no me emocionó. La ciudad, o al menos lo que vimos, se limitaba a una calle más o menos turística que desembocaba en una plaza rodeada de unos edificios inmaculados y demasiado perfectos. Viniendo de la autenticidad de los desconchones de La Habana, me pareció todo demasiado bien puesto.
📍 LO QUE SÍ MERECE LA PENA DE ESTE TRAMO — Dos cosas, y ninguna es Cienfuegos. La primera: el mirador junto al hotel Horizontes Los Jazmines, saliendo de Viñales, donde ves la bruma mañanera acariciando las palmeras y, al fondo, los mogotes, esas formaciones únicas de la isla. La segunda: parar a comer en un chamizo con vistas al Caribe y darte un baño antes de sentarte a la mesa.

⚠️ DATO QUE CASI NADIE TE CUENTA — Si quieres decir que te has bañado en el mar Caribe, tienes que hacerlo en la costa sur, en este tramo entre Cienfuegos y Trinidad. Varadero no es Caribe: es océano Atlántico. Nosotros nos dimos el baño aquí, antes de comer, y menos mal.

Trinidad: la joya colonial (y la mejor noche del viaje)
👣 Provincia de Sancti Spíritus | ⌚️ 1 noche (nos supo a poco) | 💶 Casa particular | 🕒 Al atardecer, cuando bajan los turistas
Trinidad es una de las ciudades coloniales mejor conservadas no solo de Cuba, sino de América, inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. Y no hace falta caminar mucho para saber que es una joyita.
Si haces Cuba por tu cuenta desde La Habana y no te apetece pelearte con el transporte, existe un tour de 2 días a Trinidad y Cienfuegos que cubre exactamente este tramo, con la noche en Trinidad incluida.
Un pueblo que ha conservado su carácter de pueblo a pesar del turismo. Calles empedradas abrazadas por casas que abarcan casi la totalidad de la gama cromática. Niños correteando, gente en los portales viendo la vida pasar, combinado con tiendas para el turismo pero —y esto es mérito suyo— de una manera muy armoniosa.



Plaza Mayor: bonita, pero no es lo mejor de Trinidad
La Plaza Mayor es una preciosidad, rodeada por edificios de los siglos XVIII y XIX. Pero te doy mi opinión sincera: quizá sea el punto que menos me gustó de la ciudad. Un par de bares, tiendas y un punto wifi hacían que la plaza no oliese tanto a Trinidad.
Lo que sí te recomiendo es lo contrario: callejear por la zona más “underground”. Los turistas desaparecen, las casas bonitas pierden algo de color, hasta vimos algún caballo aparcado en la calle. Estos son los momentos que disfruto especialmente: caminar fuera de lo bonito y llegar a lo auténtico. Ahí ves a la gente de Trinidad en su día a día.



Dormir y cenar en casa particular
Si hay una decisión que cambia un viaje a Cuba, es esta. Nuestra casera, Teresa, con sus rulos bien armados, nos enseñó la casa y nos puso las pilas con un temazo a todo volumen en los bajos. Y esa noche cenamos allí, con la familia.
Teresa nos hizo una cena deliciosa, pero el contexto lo hacía aún más especial: una larga cadeneta desde la cocina hasta la terraza para subir todos los platos y una charleta con ella que convirtió la cena en una velada única. Y aún quedaba la sobremesa. Solo diré que pasamos del impuesto de sucesiones andaluz a cómo meamos cada uno en nuestras casas, pasando por la ley de maternidad. De esas horas arreglando el mundo.
✅ CONSEJO — Duerme en casas particulares y cena en ellas — En Cuba dormimos en hostal (La Habana), casas particulares (Viñales, Trinidad, Santa Clara) y hotel todo incluido (Varadero). Las casas particulares ganan por goleada. No es solo alojamiento: es la conversación de la cena, el desayuno preparado con mimo y la única forma real de que el dinero se quede en la familia que te acoge. Cuando puedas elegir, pide cenar en casa en lugar de salir a un restaurante.
El cumpleaños de la niña (o por qué Cuba es imprevisible)
En Trinidad cada casa monta su propia fiesta en los bajos, con la música a todo trapo. Pero en una calle de camino a casa la estampa era de lo más surrealista: pegado a una capilla donde se estaba oficiando misa, un bajo escupía regetón a un volumen digno de discoteca. Nos acercamos y nos dijeron: “es el cumpleaños de la niña, pasad”.
Lo que vino después no se puede contar sin que suene inventado. Media expedición bailando en una casa ajena, al lado de una misa, con las madres de la fiesta saludándonos a base de perreo mientras la cumpleañera —siete años recién cumplidos— hacía twerking como si no hubiera un mañana. Mi rictus se debatía entre la gracia y el “cuándo se acaba esta canción, por dios”.
Y de propina, al salir, el cielo eligió ese preciso momento para descargar la tormenta tropical del día. Calles desiertas de noche, las risas tras el baile y media familia corriendo por las calles empedradas de Trinidad bajo la lluvia. Empapado y con dolor en los carrillos de reírme. Es uno de los momentos que recuerdo con más cariño de todo el viaje.

La discoteca de la cueva: fama sí, autenticidad no
Nos habían hablado de una discoteca dentro de una cueva, y poco nos hace falta para convencernos. El camino termina siendo como el de Oz pero, en vez de baldosas amarillas, con puestos de mojitos a 1 CUC. La dirección que aparece en Tripadvisor es “en lo alto de la colina”, con eso lo digo todo.
5 CUC y una entrada con caja registradora nos hicieron presagiar que no sería tan auténtica como la de Viñales. Y así fue: el espacio molaba mil, pero era bastante guiri, poca salsa y mucho regetón. Yo me lo pasé como los enanos —necesitaba un poco de jaleo—, pero si vas buscando salsa cubana de verdad, no la busques aquí.
Santa Clara: la ciudad del Che (y una lección sobre Cuba)
👣 Provincia de Villa Clara | ⌚️ 1 noche, medio día de visitas | 💶 Casas particulares | 🕒 Por la mañana, antes del calor
Santa Clara fue tomada militarmente por el comandante Che Guevara en diciembre de 1958, durante la revolución dirigida por Fidel Castro contra Fulgencio Batista. Todo lo que se visita aquí gira alrededor de eso.
Nos esperaba al pie del mausoleo un tal Juan, una auténtica biblioteca sobre todo lo que rodea al Che: un risueño cubano de barba cana y buen porte, con una inmaculada camisa negra con la imagen de Ernesto Guevara grabada.

Qué ver en Santa Clara
- Mausoleo y Memorial Che Guevara: la estatua que preside el conjunto y, dentro, el lugar donde se supone que está enterrado.
- El bulldozer del tren blindado: se conserva el original, responsable de la emboscada de los rebeldes a las tropas de Batista, sorprendidas en una zona desprotegida dentro de los convoyes.
- “El Che y el niño”: una estatua diseñada por el escultor vasco Casto Solano. De lejos parece una representación sencilla; de cerca aparecen distintas referencias a la vida y la personalidad de Guevara.
- El Mejunje: local pionero en Cuba, el primero con espectáculos de gente transgénero y un referente en la lucha contra la homofobia.

Digo “se supone que está enterrado” porque la identificación del cadáver es un tema bastante polémico. Uno del grupo, con vena periodística, quiso incidir sobre la prueba de ADN que al parecer nunca se realizó, y Juan se zafaba como podía argumentando que el reconocimiento era irrefutable. Como te puedes imaginar, certificar que el cadáver del Che no es realmente suyo supondría un revés importante a toda la propaganda generada en torno al personaje.
También pregunté yo. Le pregunté qué opinaba de que un hombre que aspiraba a vivir sin dinero se haya convertido en un souvenir que mueve miles de millones dentro y fuera de la isla. Su respuesta, un escueto “eso no lo decidió él…”. Yo no tengo alma periodista y no seguí repreguntando.
📚 NOTA — Escucha a los dos guías — Juan nos dejó clara su posición comparando en varias ocasiones al Che con Jesucristo, hablándonos de las bondades del sistema sanitario cubano y sin cuestionar ni un ápice el régimen. Un convencido de la causa. Fue el contrapunto perfecto al discurso mucho más libre de Eddy en La Habana, y eso es lo que ha hecho muy enriquecedor este viaje. Me habría encantado ver un careo entre los dos. Si viajas a Cuba, no te quedes con una sola voz.
Al final no entramos en El Mejunje. La actividad del local había cambiado por una agresión homófoba producida ese día o pocos días antes, y el portero no nos dio muchas garantías con un “tened cuidado con las cosas”. Lo dejo escrito porque es parte del retrato: los derechos LGTBI son una de las asignaturas pendientes de Cuba. Aún tengo grabada la respuesta de Juan asegurando que no era homofobia que se viera mal que dos personas del mismo sexo se besaran en la calle.

Varadero (2 días): playa, buceo y el cierre lógico
👣 Península de Hicacos, Matanzas | ⌚️ 2 noches | 💶 Hotel todo incluido | 🕒 Amanecer y atardecer en la playa
Como cualquier viaje que se precie, hay que terminarlo en todo lo alto y sobre todo de relax. Y aquí toca ser honesto: Varadero es el punto más cercano a EEUU y también la zona más consumista y orientada al turismo “all inclusive”. Casi como una metáfora.
Pero no puedes irte de Cuba sin conocer sus playas de arena blanca coralina. Así que si te preguntas si merece la pena meter Varadero en la ruta: sí, pero entendiendo qué es. No vas a conocer Cuba en Varadero. Vas a descansar de conocerla.
Bucear en Coral Beach
El mejor plan de Varadero, con diferencia: un par de inmersiones en Coral Beach, una de las mejores zonas de buceo de Cuba. Morena arriba, langosta abajo. Guardo un muy buen recuerdo de esa mañana.
El resto se resume rápido: competición de pedalós, escapada en catamarán para disfrutar del viento surfeando cada hueco de la cara, snorkel y un partido de voley playa. No saqué una foto en todo el primer día, para que te hagas una idea del nivel de relax al que llegué.

Y el cierre fue el que tenía que ser. Sin haberlo acordado, acabamos todos sentados en la playa en un corro muy boy scout en el que solo faltaba la hoguera y la guitarra, y fueron surgiendo palabras sobre el viaje, la gente, los momentos de cada uno. El contenido de ese corro será algo que cada uno lleve en su memoria, porque de mis manos no saldrá ni una palabra ni una foto de lo que fue.
Después, un baño a la luz de la luna para despedir a la isla. Todos sin excepción.

¿Cuba por libre o en viaje organizado? Nuestra experiencia
No voy a fingir lo contrario: nosotros hicimos Cuba en grupo organizado, con un guía cubano y un chófer, y esta guía sale de esa experiencia. Así que no te voy a dar consejos sobre cómo alquilar un coche en La Habana o sacar billetes de Víazul, porque no lo hice y sería inventármelo.
Lo que sí te puedo decir es qué aportó el formato, para que decidas tú:
- El acceso. La guardería del barrio, el videoclub, la casa donde nos metimos a un cumpleaños, la charla abierta sobre política con un cubano. Nada de eso lo habríamos encontrado solos.
- La logística. En un país donde conseguir una tarjeta de internet cuesta sudor y lágrimas, tener a alguien que resuelve sobre la marcha vale mucho.
- El grupo. Había gente joven y no tan joven, en pareja, con pareja pero viajando sola, y sin pareja. Y cuajó. Es increíble cómo puedes generar lazos con gente que diez días antes no conocías, y eso es precisamente lo que convierte un viaje en una experiencia.
- Lo que pierdes. Ritmo propio. Trinidad nos supo a poco con una sola noche, y Cienfuegos habría sido mejor saltárselo.
Datos prácticos de nuestra ruta por Cuba
| 🗓️ Cuándo fuimos | Primera quincena de julio. Calor fuerte y aguacero tropical prácticamente cada día, casi siempre por la tarde. Corto y espectacular, no arruina el día. |
| ⏱️ Duración | 9 días. Da para el oeste y el centro; el oriente (Santiago, Baracoa) se queda fuera. |
| ✈️ Vuelo | Madrid – La Habana (aeropuerto José Martí), unas 9 horas. |
| 🚌 Transporte interno | Autobús privado con chófer. Trayecto más largo: La Habana → Viñales, unas 3 horas. |
| 🛏️ Alojamiento | Hostal en La Habana, casas particulares en Viñales, Trinidad y Santa Clara, hotel todo incluido en Varadero. |
| 🥭 Comida | Mango en cada desayuno, sin excepción. Pollo, arroz y frijoles como base. Langosta y pescado en la costa. |
| 📶 Internet | Solo en plazas habilitadas y con tarjetas estatales. Ve mentalizado a estar desconectado. |
| 💵 Dinero | Nosotros pagamos en CUC, moneda que ya no existe. Consulta el sistema monetario vigente antes de viajar. |
🛡️ SEGURO DE VIAJE — Cuba exige seguro médico con cobertura en el país para entrar, y te lo pueden pedir en el aeropuerto. Nosotros viajamos siempre con IATI Seguros, que cubre gastos médicos y repatriación y con nuestro enlace tienes un 5 % de descuento. No es negociable en este destino: sin seguro, no entras.
🎟️ SI VAS POR TU CUENTA — Estas son las visitas equivalentes a lo que nosotros hicimos con guía, contratables en español y con cancelación gratuita: free tour por Centro Habana, excursión al valle de Viñales, taller de puros cubanos, tour de 2 días a Trinidad y Cienfuegos y traslado a Varadero.
Preguntas frecuentes sobre qué ver en Cuba
Y ahora, la parte que no sale en las guías
Este viaje se cruzó en mi muro de Facebook sin comerlo ni beberlo, y tardé menos de quince minutos en decidirme. Sabía que algo bueno iba a aportarme. Y como en un campeonato de atletismo, el viaje ya llevaba una nota de base atendiendo a múltiples factores; pero la ejecución fue digna de Nadia Comăneci. Un rotundo 10.
Gracias a José Pablo y María José por hacerlo posible y por cuidar cada detalle. A Eddy y Salcedo, por su carisma, su cara de pillos y su disposición para todo. Y a todos y cada uno del grupo, porque cada uno aportó algo que hizo que mi experiencia fuera esta y no otra. Gracias, familia.
Si Cuba te ha entrado por el ojo, quizá te interesen también nuestras rutas por Jaipur o el Cañón del Colca en Perú.




2 responses
Hola Aitor. Gracias por hacernos revivir lo maravilloso que ha sido este viaje. Son tantas cosas las que nos han pasado y hemos disfrutado que a veces cuesta ponerlo todo en pie y tú lo has conseguido (lo estás consiguiendo). Ansioso por leer los siguientes capítulos.
Waaao Tomás, gracias por tus palabras. Viniendo de alguien del gremio de las letras es todo un lujazo! un abrazo crack!