El 21 de noviembre de 2016 a las 6:00 de la mañana llegamos a Uhuru Peak, 5.895 metros, el techo de África. Habíamos empezado a caminar seis horas antes, de noche, a quince grados bajo cero, después de dormir menos de veinte minutos. Y todavía nos quedaban cinco horas de bajada.
Esta guía sale de ahí. Subimos por la ruta Rongai en 6 días, con guía, en tienda de campaña, y aquí está todo: la ruta etapa por etapa con altitudes y horarios reales, la noche de cumbre hora por hora, qué se siente de verdad con el mal de altura y las dos cosas que nadie nos avisó. No hace falta ser atleta. Hace falta cabeza.
Llega un momento en el que el músculo lo has de tener en la cabeza y no en las piernas para poder llegar arriba con éxito.
Datos clave de la subida al Kilimanjaro
| ⛰️ Altitud | 5.895 m (Uhuru Peak). La montaña más alta de África y el pico aislado más alto del mundo. |
| 🗺️ Nuestra ruta | Rongai, 6 días, en tienda de campaña. Subida por el norte, bajada por la ruta Marangu. |
| 🧗 Dificultad técnica | Ninguna. No hay escalada, ni crampones, ni cuerdas. Es caminar mucho, muy alto y muy despacio. |
| ❄️ Temperatura en cumbre | −15 °C la noche que subimos nosotros, con ventisca en la zona expuesta. |
| 👥 Equipo | Para dos personas: 2 guías y 9 porteadores. Ellos suben tiendas, cocina, comida y tu mochila grande. |
| 🚫 ¿Por libre? | Imposible. El guía certificado es obligatorio por normativa del parque. |
| 💰 Precio orientativo | Entre 1.500 € y 5.000 € según ruta, días y agencia. Más abajo te explico qué hace que suba tanto. |
| 📈 Tasa de éxito | Ronda el 50 % de media, y depende muchísimo de la ruta: cuantos más días, más probabilidades. |

¿Cuánto cuesta subir al Kilimanjaro y por qué es tan caro?
Es la primera pregunta de todo el mundo, y la respuesta honesta es que el precio no lo pone la montaña, lo pone la logística. Cuando ves la factura piensas que te están clavando; cuando ves subir a tu equipo, lo entiendes.
Nosotros éramos dos personas y subimos con once: dos guías y nueve porteadores. Ellos cargan las tiendas, la cocina, la comida de seis días, los bidones de agua y las mochilas grandes de los clientes. Tú subes con una mochila de ataque, agua y ropa de abrigo. Eso es lo que pagas.
- Tasas del parque nacional, que se pagan por persona y por día. Es la partida más grande y no es negociable.
- Guía certificado obligatorio más un segundo guía en la mayoría de agencias.
- Porteadores y cocinero. Hay límites de peso por porteador, así que cuantos más días, más gente y más comida.
- Número de días. Cada día extra encarece el presupuesto, pero también sube tu probabilidad de hacer cumbre. Es el ahorro más caro que puedes hacer.
- Las propinas al equipo. No son opcionales en la práctica: son parte del sueldo real de guías y porteadores. Pregunta a tu agencia el importe habitual antes de salir y lleva ese dinero en efectivo.
💡 TIP — Contratar desde casa o al llegar — Se puede hacer de las dos formas. Desde casa es más caro y más seguro; al llegar a Moshi es más barato pero te juegas con quién subes, y aquí el equipo es literalmente tu seguridad. Si contratas allí, dedicále tiempo a comprobar la agencia. No es el sitio para ahorrar cien euros.
¿Es difícil subir al Kilimanjaro? La respuesta honesta
Te lo resumo en una frase: son cuatro días fáciles y una noche brutal.
Los cuatro primeros días de la ruta Rongai son etapas de 3 a 5 horas con desniveles de 700 u 800 metros, a un ritmo tan lento que llegas al campamento con fuerzas para seguir andando. Un paseo largo, pero un paseo. Si eres capaz de subir mil metros de desnivel en un día sin quedarte hecho polvo, esa parte la tienes.
El día de cumbre es otra cosa completamente distinta, y es donde se cae la mitad de la gente. Más de nueve horas de caminata sin tregua, las seis primeras en oscuridad absoluta, a quince bajo cero, sin un solo tramo llano, con el cuerpo sin dormir. Yo hice cumbre, pero con las fuerzas justas para bajar. Dudo que hubiera aguantado una hora más de ascensión.
Yo no soy deportista. Tengo vida activa y la montaña ha sido mi hábitat desde pequeño, y eso —sentirte en casa en la montaña— es parte del éxito. Si no disfrutas del senderismo, tu cabeza te va a jugar en contra justo cuando más la necesites. No es un viaje para tacharlo de una lista.

La ruta Rongai en 6 días, etapa por etapa
Elegimos Rongai por descarte y no nos arrepentimos: queríamos evitar la masificación de la ruta Marangu —la que todo el mundo llama “ruta Coca-Cola”, con cabañas y bastante ambiente guiri— pero tampoco queríamos la paliza extra de la Machame. Rongai sube por el norte, es la menos transitada y se hace íntegramente en tienda de campaña.
| Día | Etapa | Altitud | Duración real |
|---|---|---|---|
| 1 | Rongai Gate → Simba Camp | 1.996 → 2.671 m | ~3 h |
| 2 | Simba Camp → Second Cave | 2.671 → 3.450 m | ~3 h + 1 h de aclimatación |
| 3 | Second Cave → Third Cave | 3.450 → 3.800 m | Media mañana + paseo de aclimatación |
| 4 | Third Cave → Kibo Hut | 3.800 → 4.720 m | Toda la mañana |
| 5 | Kibo Hut → Uhuru Peak → Horombo | 4.720 → 5.895 → 3.700 m | ~9 h + 3 h |
| 6 | Horombo → Puerta Marangu | 3.700 → 1.840 m | ~6 h (nos dijeron 3) |
Día 0: llegada a Moshi
Llegar a África de noche es curioso. Reconoces poco más que el cartel con tu nombre. En el coche hacia el hotel de Moshi se subió una persona entonces desconocida que se convertiría en nuestro faro durante toda la ascensión: nuestro guía Filex. Con su castellano de academia empezó a contarnos cositas de lo que nos esperaba, sin desvelar gran cosa. Algo que, por cierto, siguió haciendo el resto del viaje: contar lo justo.
Día 1: Rongai Gate (1.996 m) → Simba Camp (2.671 m)
👣 +675 m | ⌚️ ~3 h | 🌿 Bosque frondoso | 🛏️ Primera noche en tienda
La mañana empieza con Filex revisándote la ropa pieza por pieza y diciéndote qué llevas y qué dejas. Solo con lo que nos dijo de llevar de abrigo ya se intuía que arriba iba a hacer más que frío. Después, dos horas de coche desde Moshi hasta donde se acaban las cuatro ruedas, con una parada para comprar lo olvidado: pastillas potabilizadoras y una SIM tanzana para estar más o menos localizables.
Los primeros pasos son lentos. Muy lentos. Excesivamente lentos. Y todo tiene su lógica: es el ritmo al que te acostumbran desde el primer minuto para que los problemas de aclimatación se reduzcan al mínimo. Su lema es “pole, pole”: lento, lento en suajili. Vas a oírlo cien veces.
🗣️ CUATRO PALABRAS EN SUAJILI QUE TE VAN A SERVIR — Jambo (hola), Mambo (qué tal) y se responde Poa (bien), Asante (gracias) y Karibu (bienvenido). Y una más que oirás en la cumbre: Matata, problema. Filex nos preguntaba cada rato: “¿solo cansancio u otro matata?”.

Se asciende entre bosque, cruzándote con agricultores y viendo algún mono. Y casi sin darte cuenta estás en Simba Camp. Allí conoces lo que va a ser tu casa los próximos seis días: la tienda. Y descubres al miembro más importante del equipo después del guía: el cocinero, que nos hizo durante todo el viaje unas cremas exquisitas. No es broma. Una de las mejores cremas de toda África.

Día 2: Simba Camp (2.671 m) → Second Cave (3.450 m)
👣 +779 m | ⌚️ ~3 h + 1 h de aclimatación | 🚿 Dos baldes de agua caliente | 🍲 Cremas del cocinero
A primerísima hora, un par de baldes con agua caliente a los pies de la tienda. Ese es todo tu aseo durante seis días, y se agradece muchísimo poder pegarte un lavado gatuno para desperezarte.

La etapa transcurre sin complicación, con sol agradable y al ritmo pole pole. Y por la tarde llega algo que conviene entender bien: después de comer y echar una siesta, te sacan a andar otra hora. Un paseo cómodo con vistas preciosas del Kilimanjaro que no tiene ningún objetivo turístico: es aclimatación activa. Subes un poco, bajas a dormir más abajo. Es lo que hace que la ruta funcione.

Día 3: Second Cave (3.450 m) → Third Cave (3.800 m)
👣 +350 m | ⌚️ Media mañana | 🍽️ Cena a las 18:30 | 😴 En la tienda a las 20:00
La etapa más suave de toda la ruta. Llegas para la hora de comer con fuerzas de sobra y sin ninguna molestia asociada a la altura: ni dolores de cabeza, ni mareos. A estas alturas la ruta te está pareciendo más que asequible, y ahí está el peligro: es fácil confiarse.
Laura seguía preocupada por cómo iba a responder nuestro cuerpo, y Filex, en un intento de tranquilizarla, nos enseñó la cámara hiperbárica portátil que llevan para casos graves de mal de altura. Os podéis imaginar el efecto: lejos de tranquilizarse, su cara era un poema.

📚 NOTA — Las cenas son a las 18:30 y no es capricho — Estás a merced de la luz natural, así que se cena bien temprano y a las 20:00 estás en la tienda. Lleva algo para entretenerte: un libro, música descargada, lo que sea. Son muchas horas de tienda y el móvil no te va a salvar.
Día 4: Third Cave (3.800 m) → Kibo Hut (4.720 m)
👣 +920 m | ⌚️ Toda la mañana | ❄️ Aquí empieza la nieve | 😬 Y los nervios
Nos despertamos con el monte completamente blanco. Una sola noche había bastado para cubrir de nieve todo lo que quedaba de ascensión. Visualmente era precioso; el problema es que había que subirlo, ahora sí, nevado.
Para mí fue de las etapas más bonitas: empezamos a pisar nieve, incluso caminamos nevando, pero el terreno era cómodo y con el pole pole se llevaba de maravilla. Y ahí superamos la máxima altura a la que habíamos caminado nunca —los 4.200 metros del Camino Inca—, así que empezaba terreno desconocido.
Aquí es donde el cuerpo te avisa por primera vez. A esta altura todo hay que hacerlo como si caminaras por la Luna, despacito y sin esfuerzos bruscos. Dos esprints que me pegué para sacar una foto y casi me ahogo. Quitando eso, ni una molestia. Ni siquiera dolor de cabeza, que era lo que más me preocupaba porque soy bastante propenso.

La llegada a Kibo Hut se te queda grabada. Es un campamento pequeño con infraestructura permanente porque aquí confluyen varias rutas. Ver todo nevado, la gente bien equipada y ese trasiego montañero te pone en tu sitio y te hace darte cuenta de que esto no era un paseo dominguero.
Comida, siesta, cena a las 17:30 y a la cama otra vez, porque a las 23:30 hay que levantarse para atacar la cumbre. Filex nos dio las últimas indicaciones sobre la ropa y la suerte estaba echada.

Día 5: la noche de cumbre, hora por hora
Esta es la sección por la que has llegado hasta aquí. Kibo Hut (4.720 m) → Uhuru Peak (5.895 m) → Horombo (3.700 m). Doce horas de reloj contando el descanso. Te la cuento tal cual pasó.
| 23:30 | Levantarse. De las cuatro horas de cama no dormimos ni veinte minutos. |
| ~00:00 | Un té rápido y a andar. Cuatro frontales en la noche cerrada. |
| +2 h | Primera parada. Brevísima: en cuanto te paras, te congelas. Barrita de proteínas. |
| +3 h | “Minibreak, por favor”. Náuseas y pelo congelado. |
| +4 h | Gilman’s Point (5.681 m). Hay un cartel y la gente se viene arriba. Ilusos. |
| 6:00 | Uhuru Peak (5.895 m). Dos horas más desde Gilman’s. |
| 6:01 | Amanece. El regalo. |
| ~9:00 | De vuelta en Kibo Hut. Más de 9 h sin tregua, las 6 primeras a oscuras. |
| +1 h + 3 h | Una hora de descanso y otras tres horas de bajada hasta Horombo. |
Las capas: no es exageración
Nos equipamos con más capas que una cebolla, y lo digo literal. Yo en la parte de arriba llevaba dos térmicas, un forro, un plumífero y un cortavientos. Cuando Filex me lo dijo me pareció una barbaridad y pensé que me iba a cocer. Tenía más razón que un santo: toda ropa es poca para los quince grados bajo cero que hizo esa noche en los alrededores de la cumbre.
Las primeras cuatro horas: el zigzag
Imagínate la estampa: Filex, Abraham, Laura y yo, cada uno con su frontal, como si fuera una penitencia, en medio de la noche cerrada, caminando muy lentamente y sin decir palabra.
La ascensión no da ni un solo segundo de tregua. Un interminable zigzag te va haciendo ganar metros. El único sonido son las pisadas sobre la nieve y la respiración agitada de cada uno. Hacia arriba no se ve nada; hacia abajo, menos.
Tu única información visual acaba donde acaba la luz de tu frontal.
A las dos horas largas llega la primera parada, el último punto en el que tuve fuerzas de sacar la GoPro. Yo estaba bastante cansado y, sobre todo, con un sueño enorme. La parada fue brevísima por necesidad: en cuanto te detienes, te congelas vivo. Aproveché para tomarme una barrita de proteínas y no sé qué le echan, pero es un milagro. Me dio la vida.
A las tres horas Laura pidió un minibreak. Y quien conoce a Laura sabe que para que ella pida tiempo, muy jodida tiene que estar. Como vas en fila india solo ves la mochila del de delante, así que cuando giró la cara me recorrió un respingo: con el pelo congelado y con mala cara preguntó cuánto quedaba. Filex dijo dos horas. Y Laura respondió: “no sé si voy a llegar, me están dando náuseas”.
Me preocupé. No quedaban dos horas ni de coña, quedaba mucho más, pero ella no pareció ser consciente. La obligamos a comer barrita y, una vez más, esa cosa la trajo de vuelta a la vida.
⚠️ AVISO — Lleva barritas de proteínas y llévalas accesibles — Es el consejo más práctico de toda esta guía. Dos veces esa noche una barrita cambió por completo el estado de una persona que estaba pensando en darse la vuelta. Que no vayan en el fondo de la mochila, porque con guantes y a quince bajo cero no vas a rebuscar. Bolsillo del plumífero, para que no se congelen.
Gilman’s Point no es la cumbre
Después de más de cuatro horas de subida sin cesar llegas a Gilman’s Point (5.681 m). Hay un cartel, y al ver el cartel la gente se viene arriba pensando que ya está. Ilusos. Gilman’s Point es el borde del cráter, pero aún quedan dos largas horas hasta Uhuru Peak.
Arranca una senda más o menos llana que vuelve a ascender a la media hora. Aquí cada paso cuesta un triunfo. Y al estar en zona expuesta, la ventisca sopla con intensidad y hace cada paso todavía más difícil. Lo bueno es que empiezas a ver linternas de gente subiendo por la ruta Machame, y eso reconforta un poquito. Solo un poquito.
A la hora de Gilman’s empiezas a cruzarte con gente que ya baja: un rayo de esperanza. Pero la niebla y la noche hacen que no tengas contacto visual con la cima hasta los últimos metros.
Yo iba rezagado, parándome cada veinte pasos. En un momento dado Filex me cogió del brazo y me dijo: “está ahí, ya lo tienes”. Levanté la vista y vi a Laura. Le pregunté con un hilo de voz si ya había llegado, y me dijo: “no, está ahí ya, te estoy esperando”.
Emoción, agotamiento absoluto y frío se me juntaron en la garganta. Al fondo se veían flashes entre la niebla. Estaba ahí. Y llegamos al techo de África absolutamente agotados, pero tremendamente emocionados.
Y a las 6:01, el regalo
Estaba pensando cómo narices iba a hacer la foto de la cima con la reflex, que no lleva flash. Eché la mano a la mochila y, al levantar la mirada al cartel de la cumbre, lo vi perfectamente iluminado. ¿De dónde había salido esa luz? Giré la cabeza y vi una de las imágenes más espectaculares de mi vida: por encima de un mar de nubes y con una limpieza absoluta, los primeros rayos de sol del 21 de noviembre de 2016.


Un regalo de la naturaleza que no se me borrará jamás. Y aquí va el dato que más te va a servir si eres fotógrafo: con quince bajo cero y un cansancio que no había vivido nunca, me quedaron fuerzas para sacar cuatro fotos. Literal. Cuatro. No planifiques una sesión en la cumbre. No vas a poder.
La bajada es la puntilla
Si la subida es dura, el descenso es la puntilla. Quedan dos interminables horas de bajada que acaban con la paciencia y las rodillas de cualquiera. La buena noticia es que la haces de día y la luz te da la vida. La mala es que, psicológicamente, a mí se me hizo eterna.

Rozando las nueve de la mañana estábamos de vuelta en Kibo Hut. Y ahí viene lo que nadie te cuenta con suficiente énfasis: el día no ha terminado. Quedaban aún tres horas de caminata hasta Horombo (3.700 m), ya por la ruta Marangu. Tras descansar poco más de una hora, mochilas otra vez y a andar.
Entre el subidón de haberlo conseguido y esa hora de descanso —que es milagrosa— las tres horas se hicieron llevaderas, aunque las rodillas las tenía hechas puré.
Día 6: Horombo (3.700 m) → Puerta Marangu (1.840 m)
Y aquí está el segundo aviso que te quiero dar, porque a nosotros nos dolió de verdad.
Salimos convencidos de que quedaban tres horas hasta la puerta del parque, donde nos recogería la furgo. Llegamos al campamento intermedio a las tres horas, celebrando, y Abraham nos comunicó que no: que quedaban otras tres horas más. Nos lo tomamos a risa, pero con el cansancio acumulado y la emoción de creer que ya estaba, fue una puntilla dolorosa. Se hicieron eternas.
✅ CONSEJO — Pregunta el horario del último día con nombres, no con horas — Nuestro “lost in translation” con el guía nos costó tres horas de sorpresa cuando ya no quedaba ni gasolina ni moral. Pide que te digan el nombre exacto del punto donde acaba la etapa y compruébalo en el mapa. Y lleva música descargada para ese último tramo: nosotros lo amenizamos como pudimos con el móvil.
Pero el momento llegó. Y qué decir de la primera ducha en seis días: celestial.
Mal de altura en el Kilimanjaro: lo que nos pasó de verdad
El mal de altura es el gran misterio de esta travesía, y voy a ser muy claro: es algo que no sabrás hasta que estés allí. Depende del organismo de cada uno y no hay forma fiable de predecirlo.
En nuestro caso no tuvimos ni un solo problema más allá del sofoco al intentar hacer algo rápido, y las náuseas de Laura en la noche de cumbre. Ni dolores de cabeza, ni mareos. Estas fueron las cuatro cosas que hicimos:
- Pole, pole. Ritmo absurdamente lento desde el primer paso del primer día. No es folclore, es la medida que más funciona.
- Dos litros de agua al día, obligatorios. Filex nos los hacía beber cada día sin excepción.
- Aclimatación activa. Los paseos de una hora por la tarde después de haber llegado al campamento. Subir un poco más y bajar a dormir.
- Edemox (acetazolamida). Lo tomamos como profilaxis. Ojo con esto, que te lo cuento abajo.
⚠️ AVISO — El Edemox es diurético y nadie te avisa — Es el efecto secundario del que no habla ninguna guía: te hace ir al baño constantemente. Yo hice cuatro visitas en una sola noche, y salir de un saco caliente a tres mil metros y a oscuras cuatro veces es una faena considerable. No digo que no lo tomes: digo que lo sepas y que lo consultes antes con tu médico, porque es un medicamento con receta y no es para todo el mundo. Aquí no somos médicos: contamos qué hicimos nosotros.
Y un dato que da tranquilidad, aunque al principio impresione: los guías llevan cámara hiperbárica portátil para casos graves. Están muy encima de esto y te preguntan constantemente cómo te encuentras. No es un trekking donde vayas solo.
Qué material necesitas para subir al Kilimanjaro
Aquí no hace falta material técnico de alpinismo: ni crampones, ni piolet, ni cuerdas. Lo que hace falta es abrigo de verdad y calzado en el que confíes. Esto es lo que llevamos, con lo que de verdad marcó la diferencia en negrita.
Para la noche de cumbre
- Cinco capas arriba: dos térmicas, forro, plumífero y cortavientos. Parece exageración. No lo es.
- Guantes (mejor dos pares, uno fino y uno grueso) y gorro o braga que cubra bien
- Frontal con pilas de repuesto. Vas a caminar seis horas de noche y es tu única visión
- Barritas de proteínas en el bolsillo del plumífero, no en la mochila
- Bastones de senderismo, sobre todo para la bajada
Para los días de aproximación
- Botas de trekking ya domadas. Seis días bajando no es el momento de estrenar
- Chaqueta impermeable de verdad: a nosotros llovió todas las noches
- Saco de dormir para temperaturas bajo cero y esterilla
- Pastillas potabilizadoras (nosotros las compramos de camino, en Moshi)
- Mochila de ataque pequeña: el resto lo suben los porteadores
- Toallitas y toalla pequeña: tu aseo son dos baldes de agua caliente al día
- Botiquín personal, crema solar alta y gafas de sol: a esa altura el sol pega fuerte
- SIM local y música o libro descargados. A las 20:00 estás en la tienda

Cuándo subir al Kilimanjaro (y por qué nosotros fuimos en el mes “malo”)
Las dos ventanas buenas son enero-febrero y julio-octubre: menos lluvia y mejores condiciones. Las temporadas a evitar, según todas las guías, son marzo-mayo y noviembre.
Nosotros hicimos cumbre el 21 de noviembre. Así que te cuento cómo fue de verdad, porque es información que no vas a encontrar en otro sitio.
Llovió a cántaros prácticamente todas las noches, y dentro de la tienda la lluvia suena tres veces más. Pero tuvimos suerte en lo importante: el agua caía de noche y los días fueron más que agradables, con sol, hasta que llegamos a la zona de nieve. Nos nevó en la etapa a Kibo Hut, que fue una de las más bonitas del viaje, y en la cumbre nos tocó niebla y ventisca —lo que significa que no vimos el cráter y que las vistas fueron las que la niebla nos dejó.
Conclusión sincera: en noviembre se puede subir y hacer cumbre. Pero fuimos afortunados con los horarios de la lluvia, el suelo estaba nevado en la parte alta y perdimos la panorámica del cráter. Si puedes elegir, elige la temporada seca. Si no puedes, no lo descartes.
Qué ruta elegir para subir al Kilimanjaro
| Ruta | Días | Alojamiento | Para quién |
|---|---|---|---|
| Rongai ✅ | 6-7 | Tienda | La que hicimos. La menos transitada, ascenso progresivo, sube por el norte. Buen equilibrio. |
| Marangu | 5-6 | Cabañas | La “ruta Coca-Cola”. Más cómoda y más barata, pero masificada y la que peor aclimata. Nosotros bajamos por aquí. |
| Machame | 6-7 | Tienda | La más escénica y popular, pero exigente. La paliza extra que no quisimos. |
| Lemosho | 7-9 | Tienda | La mejor para aclimatar y con las tasas de éxito más altas. También la más cara. |
Si te sirve nuestro criterio: elige por número de días, no por precio. Los días son lo que te aclimata y la aclimatación es lo que te pone en la cumbre. Y si vas a dormir seis noches en la montaña, dormir en tienda en una ruta vacía es una experiencia muy distinta a hacer cola en las cabañas de la Marangu.
🛡️ SEGURO DE VIAJE — aquí sí que importa — Esto no es un consejo de relleno: la mayoría de seguros de viaje estándar excluyen la actividad por encima de los 3.000 o 4.000 metros, y tú vas a estar seis días por encima de eso y una noche a 5.895. Comprueba la cobertura de altura y la de rescate y repatriación antes de contratar nada. Nosotros viajamos con IATI Seguros, que tiene modalidades para deportes de montaña, y con nuestro enlace tienes un 5 % de descuento. Lee la póliza y confirma el límite de altitud para tu ruta.
🎟️ SI QUIERES RESERVARLO EN ESPAÑOL — Nosotros fuimos por Rongai con una agencia local, pero si prefieres tenerlo contratado desde casa y en español, en Civitatis hay una ruta Machame de 9 días al Kilimanjaro. Ojo: es Machame, no Rongai, y son nueve días en lugar de seis — más duro y más caro, pero también más días de aclimatación y por tanto más probabilidades de hacer cumbre.
Nuestra ruta de 6 días en el mapa
El vídeo de la ascensión
Preguntas frecuentes sobre la subida al Kilimanjaro
¿Merece la pena?
Algunos te dirán: “¿de verdad vas a pagar por sufrir?”. Si esa pregunta te resuena, probablemente este no sea tu viaje. Pero si has llegado hasta el final de esta guía, algo dentro de ti ya lo está deseando.
Tocar el techo de África es una forma de saber dónde está tu límite y de embarcarte en una aventura de la que no sabes si vas a volver victorioso. Esa sensación es inquietante y hermosa al mismo tiempo, y te hace estar alerta cada minuto. Hace que escuches a tu cuerpo.
Una experiencia irrepetible, que contaré a mis nietos y de la que me siento muy, muy orgulloso. Asante, Filex.
Si te va la altura, quizá te interese también nuestra guía del Camino Inca y la del Cañón del Colca.



