Tras la paliza de ayer, el día de hoy ha amanecido con unas agujetas de cuidado, los gemelos estaban resentidos de las escaleras de ayer. Pero no hay tregua, a las 7 de la mañana nos hemos encontrado con Salah y Mario que nos esperaban listos para otro día de piedras y polvo.

Hoy nos esperaba la tumba de Aaron, una cima de unos 1500 metros de altura (800 de desnivel). Pero hoy tendríamos ayuda, gracias a dios. Un par de burros nos esperaban al inicio del camino para hacerlo más llevadero. Un burro era para el guía, ya que decidimos que nosotros con un burro nos apañábamos pues nos apetecía andar. Bien es cierto que entre la poca amistad de Laura con todo lo que se mueve con 4 patas y su energía casi nuclear me han llevado a sobreexplotar al pobre burro con mi cuerpo serrano.

El día se levantaba amenazador, Marcos nos lo advertía…. hoy iba a hacer mucho, mucho calor. Y no le faltaba razón, a las 8 de la mañana el sol picaba como en Madrid a las dos de la tarde. Pero una vez más armados con nuestros respectivos pañuelos, hemos hecho frente a las inclemencias de nuestro justiciero Lorenzo.

Aitor Lopez de Audikana - LPHOTO

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La ascensión marchaba lenta pero constante. Yo he usado el burro de manera intermitente, al final subir sin sudar la camiseta pierde parte de la gracia. Laura se llevaba sin duda el magliot de montaña. La verdad es que el paseo en burro tiene su encanto, vas descansado, con el culo dolorido, pero descansado y disfrutas del paisaje que te rodea de manera más intensa que cuando vas pendiente de que tu corazón no diga basta.

Dos largas horas de ascensión, unos cuantos peldaños más y por fin estábamos junto a la tumba de Aaron. La verdad es que la tumba no tiene ninguna relevancia como tal, pero el rincón donde está, obviamente está elegida a conciencia. Mires a donde mires las vistas son sobrecogedoras, kilómetros y kilómetros de formaciones rocosas de las más diversas formas, y un color predominante, el rojo de la roca de Petra.

Marcos nos esperaba tras una buena sombra mientras nosotros disfrutábamos de las espectaculares vistas y ejercíamos nuestro Japanese time, sacándonos fotos cual estudio fotográfico. Tras llenar unos cuantos megas de la tarjeta, bajamos las escaleras que nos separaban de los burros y donde nos esperaba el “burrero” que nos ofreció un delicioso té que tomamos gustosamente.

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Era hora de poner rumbo a casa. Empezamos a bajar andando los dos, pero Marcos nos dijo que era mejor que montásemos en el burro, ya que si no el chico encargado de los burros tiene que trabajar el doble porque tiene que ir tirando del animal. Así que la parte trial del camino me toco hacerla a mi, montado en el burro cual dragón can, íbamos bajando un desnivel considerable. El burro nos resbalo ni un solo momento, pero he de reconocer que había tramos en los que me decía, en esta muerdo el suelo.

El último tramo se hizo francamente largo, teniendo en cuenta que a la ida lo había hecho en burro, ahora las distancias se otorgaban inalcanzables y el sol era ya más que palabras mayores. Finalmente llegamos de nuevo a nuestro punto de partida, entregamos los burros y pusimos rumbo a un pequeño comedor con buffet que hay dentro del desfiladero de Petra.

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Ese mini punto blanco arriba del todo, es la tumba de AAron

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Una buena ración de carbohidrtos pusieron nuestro cuerpo  a tono para afrontar la hora de camino que nos quedaba hasta la entrada del desfiladero de Petra donde nos recogería Salah con su espacioso 4×4. Dicho y hecho, llenamos la panza y comenzamos el viaje de vuelta. Lo de sol a estas horas ya no era algo de norteños acostumbrados a las heladas, un lugareño al que le compramos un libro sobre Petra nos decía que la cosa hoy era heavy.

La parte buena del camino de vuelta es que había que pasar de nuevo por el tesoro, y eso siempre anima  a uno. Llegamos a la plaza donde se encuentra el tesoro y nos sentamos a disfrutar de Petra unos minutos más, los últimos.

Con pena nos encaminamos por el desfiladero, no sin echar una buena mirada atrás para contemplar una vez más la majestuosa escultura. Un golpe de nostalgia me recorrió el cuerpo, este lugar es uno de los destinos favoritos de mi padre, y si conozco de la existencia de Petra desde bien pequeñito es gracias a él. Mi compañera de viaje es insuperable, pero me hubiera encantado estar ahí con mi padre. Nos queda mucha vida por delante, y esta es la excusa perfecta para volver con él.

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Ya solo nos separaban 7 km de nuestro kit particular, Salah.

La llegada al hotel ha sido de película. Tumbada hacia atrás en la cama y una buena siesta reconfortante.

Ahora bajaremos al pueblo a fumarnos una buena sisha con nuestro amigo Marcos y si, hoy por fin podremos descansar como mandan los cánones. Mañana hemos quedado a las 10 de la mañana, el desierto de Wadi Rum nos espera. Allí dormiremos en una jaima donde dudo que haya Internet, así que hasta dentro de un par de días.

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1 Comment

  • Luzu
    Posted 09/08/2011

    Joe Lope, leer tu blog se ha convertido casi en una adiccion estas vacaciones, que bueno!
    Nosotros maniana salimos de Varsovia hacia Cracovia, tras hacerle mas de 4000 km. al coche puedo decir que esta siendo increible, conociendo mucha gente y muy buena, visitando sitios espectaculares y otros con mucha historia… Sin ir mas lejos hemos pasado por "Omaha beach" lugar del desembarco de normandia, tambien por Gdansk, por la peninsula de "Westerplatte" lugar donde tuvo comienzo la II Guerra Mundial, ahora en Varsovia, empapandome de todo lo relativo al alzamiento… mucha historia, mucha cultura y mucha comida, jajaa, creo que me tendre que poner a dieta en cuanto llegue a Gasteiz, y no es broma.

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